Coaching de Jaime Molins

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Coaching de Jaime Molins

 

EL COACHING EN EL DEPORTE

Después de una semana sin poder publicar, esta vamos a compensarlo con el interesantísimo artículo Coaching Humanista No Directivo en los Deportes, que desde México a escrito Jaime Molins, Coach y Conferencista Internacional y creador de La Magia de Ganar, que se define como

“Comprometido con la perseverante experiencia de la observación consciente. Vivo mi propósito determinado en descubrir, entrenar y acompañar en el proceso de liberación de todos los magos interiores.Un ferviente admirador del desarrollo, empoderamiento y capacidad ilimitados con que cuenta el ser humano, proveyendo las llaves para abrir las puertas hacia la sabiduría que reside en lo inexplorado”

 

No existe ser humano capaz de contraargumentar al deporte como área fundamental hacia el desarrollo y logro de una vida saludable, equilibrada y boyante. Siendo el ejercicio físico una solicitud natural que nos demanda la dinámica evolutiva del cambio, del movimiento y de la espiral primordial, es la mejor manera para alcanzar estados constantes de disfrute, gozo y cercanía a la tan ansiada felicidad.

Si bien, las experiencias humanas representan vivencias multifactoriales, es el proceso de aprender donde siempre estará involucrado nuestro cuerpo. Hacer deporte es el camino más corto para la incorporación (palabra que en su etimología nos remite a la acción de meter al interior del cuerpo) de conocimientos. Lo que hace falta es provocar la armonía entre ese acumulado de noción externa y la sabiduría interna, estimulando gracias a la disciplina del coaching no directivo hacia una ponderación exacta entre la mente, el cuerpo y el espíritu.

Hacer deporte es el camino más corto para la incorporación de conocimientos

  1. El cuerpo y el deporte

Es dicho que el ser humano forja su carácter conforme avanza, que fortalecemos nuestro temperamento al asociar los resultados obtenidos de nuestras experiencias desde dos únicos segmentos interpretativos: ganar o perder.
Se comenta también que nada es comparable a la satisfacción de vencer las eventualidades, la sensación que conlleva levantar el mentón, subir el pecho y elevar la vista acompañando el acto por una gran sonrisa, los brazos terminan en puño mientras esperamos del cielo un guiño de ambas diosas: fortuna y victoria para que nos complazcan con su bendición.
Se dice que cualquier impresión, tanto de logro como de derrota, representan los principales reforzamientos que afectan nuestra estima propia haciendo que la madurez emocional vaya en un proceso paulatino creciente, pretendiendo consolidar en cada individuo personalidades aptas para abrirse camino ante las inclemencias de una vida que solo promete una cosa: ser inestable.
Se sugiere, por los más experimentados y antiguos, que desde edades tempranas se tenga una aproximación habitual a las disciplinas, técnicas, herramientas y artilugios que fomenten el reconocimiento y crecimiento de las destrezas sensoriales, físicas, psicológicas, motoras así como a las técnicas que puedan interceder en la dinámica de los niños y adolescentes de interacción con sus mundos, tanto internos como externos.

Aquellos que se dedican a ofrecer algún tipo de entrenamiento físico tienen como propósito unificado el adiestramiento de sus capacidades de respuesta volviéndolas lo más adecuadas posible para permitirles acrecentar su independencia.

Por todo esto que se conversa, las prácticas y teorías que soportan la propuesta educativa del ser humano no pueden dejar a un lado aquellas que procuran generar consciencia en la ejecución de sus movimientos corporales, siendo el cuerpo, no solo una estructura biológica fascinante y llena de misterios (que poco a poco, para los más observadores, se han venido revelando) sino que es en sí mismo el más grande maestro para fluir y habitar en ese arte llamado vida. Para muestra no hace falta ir más lejos, tan solo con voltear la mirada (da igual si a ojos abiertos o cerrados) para contemplar ahora mismo cualquiera de sus proporciones que lo hacen ser un mecanismo milagroso, desde la sutura sagital hasta el espolón calcáneo.
Las eventualidades que ponen en práctica las funciones para las que este magnifico aparato está supeditado, las relaciones que se dan en la complejidad de sus sistemas así como los órganos y organismos que cohabitan en su casi infinito interior crean la más espectacular manifestación de fuerzas creativas inteligibles.
Algunos aventurados podríamos preguntarnos ¿cómo delimitar las capacidades del cuerpo? aunque los más osados se atreverían a cuestionar ¿qué es realmente el cuerpo? preparando la mesa para desmenuzar el concepto en varios sinónimos que pretenden clarificar su cometido. Ahí nos encontramos que la idea de cuerpo puede ser desde sustancia o elemento, hasta una cosa, masa o materia, definiciones donde se abunda en la intención de condensarlo en términos de solidez.
Si bien, nuestra carcasa está definida por el órgano más vasto de todos: la piel, y que al cumplir su función de protegerlo da la impresión de ser una silueta sólida, otra interrogante surge ¿qué tan sólida es?
Según el modelo cinético molecular, todo lo que vemos está formado por unas partículas muy pequeñas llamadas moléculas y están en continuo movimiento. Existen entre ellas fuerzas atrayentes, llamadas fuerzas de cohesión. Es por ello que las sustancias se pueden encontrar en tres estados físicos, llamados estados de agregación de la materia y estos son: estado sólido, líquido y gaseoso*.

Nuestros huesos, músculos, arterias, venas y articulaciones pueden ser contemplados en esa la primera descripción de solidez, aunque nuestros jugos gástricos, líquidos renales, tejidos, linfa, saliva, sangre y las casi 37 billones de células con 70% de su peso en agua **(curiosamente es la misma proporción de agua que tiene la tierra cuando al analizar la superficie del planeta, sencillamente se puede estimar que un 71% está cubierto de agua, y el restante 29% es masa continental***) determinan que somos en una alta proporción, líquido. De la misma manera pero en proporciones menores, los metabolismos bacterianos del cuerpo humano elaboran productos gaseosos por procesos metabólicos ocurridos en el aparato digestivo. Concluyendo que el cuerpo humano es una antología de los estados físicos de la materia, somos sólido, líquido y gaseoso ocurriendo en nuestro presente.

Siendo esto así y desde culturas ancestrales y milenarias, el cuerpo ha sido sometido a una comparativa directa con los elementos o estados de la materia. Ha sido también concebido como parte integral del entorno geográfico e inclusive es considerado una reproducción a escala del cosmos: “El territorio habitado es un todo coherente dentro del cual hombres, animales, plantas, astros, orientación geográfica y decurso temporal desempeñan una función específica y en la que todos son interdependientes; la naturaleza posee un orden cuyo centro es el ser humano****».

Ahora bien, si consideramos que el cuerpo ha sido venerado, estudiado y manipulado desde los inicios de la era histórica (4mil a.C.), fue hace casi 3 milenios, en el año 776 a.C. cuando se dieron por celebrados los Juegos Olímpicos antiguos o competiciones atléticas en Grecia; los conflictos bélicos de esas épocas se suspendían para dar paso a un ciclo de eventos en la ciudad de la paz, o la llamada zona neutral de la ciudad de Olympia, la negociación prometía que los atletas podrían viajar desde sus polis correspondientes sin poner en riesgo sus vidas pero si poniendo a prueba sus facultades físicas en la magna competición que se conmemoraba cada 4 años.

*https://lidiaconlaquimica.wordpress.com/2016/07/08/la-teoria-cinetico-molecular-y-los-estados-de-agregacion-de-la-materia/

**http://www.microsiervos.com/archivo/ciencia/cuantas-celulas-hay-cuerpo-humano.html

***http://www.vix.com/es/btg/curiosidades/7616/que-porcentaje-del-planeta-tierra-es-agua

****http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-16592010000100014 Manuel Alberto Morales Damián. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, México.

2. El desarrollo del deporte institucionalizado

A partir de ahí surgieron los primeros atisbos que manifestaban el tremendo potencial, las crecientes habilidades y progresivas capacidades del cuerpo humano. Los helénicos de la época eran testigos de proezas puestas a consideración entre rivales comprometidos con demostrar su capacidad de superar las barreras en torno a la rapidez, la altura y la fuerza, adagio que se pronunció oficialmente por el barón Pierre de Coubertin hasta muchos años después, en 1896, dando por inaugurados los primeros Juegos de la Edad Moderna en la ciudad ateniense.
Suman ya 121 años desde ese día y los récords no dejan de ser vapuleados. Las investigaciones asociadas a un escudriñamiento profundo de las posibilidades descubiertas en los cronómetros que miden a esa, nuestra maquinaria biomecánica oculta debajo de la dermis, son tomadas cada vez con mayor seriedad, tan es así que hoy el deporte se considera un culto asociado a generar figuras mitológicas comparadas con aquellas de las épocas de Ulises.


Nuestros Hércules modernos representan un estatus al que solo los humanos más privilegiados pueden acceder, gente que ha sabido aprovechar sus talentos y se ha ganado a pulso (literalmente) esos sitios con sudor, disciplina y determinación. Cabe mencionar que, durante ese andar, las esclusas han ido reduciéndose y menos son aún los afortunados que, convocados por una gran industria mercadológica que les envuelve, se ganan el acceso a pertenecer a un reducido círculo de predilectos ídolos inmortales.
Aconteciendo aún la era del capitalismo y desde el inicio de la tercera fase de la revolución industrial (1945), podemos reconocer que, en términos de técnica, táctica, estrategia, condición física, teoría y experiencias (tanto propias como compartidas) en el mundo deporte y sus protagonistas, se ha mostrado un relevante avance científico y pedagógico.

La importancia que se le ha otorgado al dominio denominado deporte desde inicios del siglo XX ha fomentado la creación de instituciones, comités, federaciones y ligas que manejan, además de grandes cantidades de dinero, proyectos de impulso a la actividad física, provocando que la inquietud de cualquier persona (sin importar edad, género o condición socioeconómica) por acercarse a las instancias relacionadas con las competiciones y eventos atléticos sean por demás atractivas gobiernos de casi todos los países apuestan por ofrecer la construcción de espacios de recreación deportiva y cada vez más son las empresas privadas que resuelven en invertir flujo para desarrollar competidores, desde las escuelas formativas en edades tempranas hasta aquellos centros de entrenamiento para preparar contendientes de élite mundial, haciendo del deporte uno de los pilares de la comunidad civil procurando que todos los usuarios tengan en mente la importancia del movimiento básico corporal y gracias a ello generar un impulso constante hacia una armoniosa convivencia social desencadenando en una prometedora y persistente baja en los índices de violencia, criminalidad y obesidad, entre otros varios beneficios.

La importancia que se le ha otorgado al dominio denominado deporte desde inicios del siglo XX ha fomentado la creación de instituciones, comités, federaciones y ligas que manejan, además de grandes cantidades de dinero

3. Coaching (de verdad)

Mas queda un área aún por resolver, aquella en donde la psicología deportiva, con todo su arsenal de instrumentos, propuestas y estudios del comportamiento del ser humano todavía no ha logrado adueñarse por completo. Me gusta llamarle el área mágica, y es la zona desde donde reside y surge el potencial de la persona en aras de imprimirle un sello particular a las acciones cotidianas del juego cualesquiera sea que este practique para convertirlos (tanto al juego, a la persona y a las decisiones que elija seguir) en sucesos legendarios. Es el área donde las virtudes, el esplendor, la finura, la gracia, la magnificencia, la perfección, la sublimidad, la gallardía, la inventiva, la belleza y la utopía tienen origen y están a la espera de ser catapultadas.
Esto último es lo que, por medio de un proceso praxeológico que está lejos de haber concluido en su propio devenir, encamina al ejecutor (deportista, cliente, coachee o coacheado) para ser el autor y alquimista de aquello considerado intangible en lo opuesto: plusmarcas.

Hoy en día solo hay una manera para acceder a esa área, es una puerta de entrada que trasciende y va más allá de los confines del intelecto y es señalizada por una disciplina que, si bien ha estado tan evidente como un borrego negro en medio del rebaño, ha surgido apenas en esta última década como la gran oportunidad para acelerar el proceso de eclosión de la magia que todo deportista lleva dentro de sí mismo.

A este proceso se ha sugerido llamarlo coaching (aunque en nuestra lengua se pronuncia couching), título del que muchos didácticos han querido colgarse ya que representa una tendencia de nuevas metodologías en un planeta en el que se alaban las soluciones cada vez más rápidas y llamativas. Es probable que todos los que se han interesado por sacar ventaja de su posicionamiento en el mercado actual (tanto de los negocios como de la vida) conocen que su etimología proviene del nombre de una ciudad en Hungría donde se dice se inventó el primer carruaje. Esta comparativa metafórica con un coche, nos da a pensar que coaching es solo un artilugio que pretende llevar a un valiente voluntario a lograr metas, guiado y dirigido por algún otro audaz que desde su interpretación de hacerlo bien esté justificando los medios a los que recurrió durante el camino para el logro de aquellas.
Trataré de clarificar esta posición con un ejemplo en el fútbol: Llevémoslo a una escena cuando un multiganador equipo busca al eficiente delantero centro que les solucionaría sus problemas de definición. Este jugador, que viene soportado por una larga lista de anotaciones y que algunos le llaman “estrella” es contratado por y para concretar una cantidad específica de goles durante las 2 temporadas siguientes. Los directivos, toda vez que han desembolsado grandes sumas de dinero por sus servicios esperan que el atacante convierta la mayor cantidad de tiros a portería en goles y le piden que se comprometa con un mínimo de 20. El jugador asiente y creyéndose capaz hace el acuerdo con la directiva, con su club, entrenador, compañeros, afición y por supuesto consigo mismo y sus seres queridos. Acto seguido se acerca a quien debe fungir como su coach y le explica la situación, este último le dice “Con que 20 goles ¿eh?, bueno mira que no hay razón para preocuparse, tu trayectoria le avala y yo como tu coach te ayudaré a que esa meta sea real, eres un jugador con todo el potencial y recursos para lograrlo. Utilizaré algunas técnicas buenísimas y te daré variadas herramientas para lograrlo”. Es decir, el coach ha decidido involucrarse para que esos goles ocurran, porque se quedó con la idea de lo que el jugador realmente quiere es hacer 20 goles, y no se preocupó por hacerle la primer pregunta básica, obvia, simple y directa antes de continuar: “¿Qué quieres decir ó a que te refieres con meter / 20 / goles?”, asumiendo que, dado que es un grandísimo y reconocido jugador, trabajarán juntos para decidir responder la pregunta del CÓMO le hará el delantero para conseguir esos 20 goles, antes de explorar cualquier otra razón, motivo o propósito: “¿Serán de cabeza, tiro libre, desde el punto del penalti, con el pie derecho, el izquierdo o acaso de tijera?”

Cuando el coach no está debidamente preparado y se deja confundir con las suposiciones, no asumirá los riesgos que representa honrar al grandioso Sócrates, aquél al que le pidieron beber la cicuta por expresarse diciendo que “solo sabía que no sabía”. Esa, la pregunta inicial, es fundamental para el correcto inicio de un trabajo de coaching, para ese jugador de fútbol, para ese tema en específico y en esa situación en particular.
Es evidente que tu, lector si has estado en una posición igual o similar al del jugador de nuestro ejemplo, las probabilidades de que voltearas a ver al coach de manera incrédula y desconfiada serían altas. ¿Sería aceptable una pregunta de ese estilo? quizás le harías saber tu deseo de no volver a tomar ninguna sesión con el “porque con ese tipo de preguntas estaría demostrando que el coach no sabe nada de futbol”.
Si, es comprensible que para una persona que ejerce de coach (desde la interpretación de la palabra como un entrenador, capacitador, o guía) se esperaría, como mínimo, que sepa lo básico del deporte al que nos estamos refiriendo. Sin embargo, el coach (que entiende la importancia de no dar opiniones ni sugerencias) no está ahí para conocer ni ser un experto, un buen coach hace que el jugador (la persona que recibe coaching) tenga un desarrollo más profundo de su escucha, que habilite su capacidad de reflexión y que adopte una posición de responsabilidad absoluta de sus decisiones, sin esperar a que otro “le ayude” a conseguir las metas que desbocadamente son liberadas en su lenguaje sin armar previamente las estrategias que otorguen claridad y dirección precisas.
Ser el autor intelectual de un proceso de ayuda con la única finalidad de acompañar a alguien a lograr sus metas superficiales es una idea tan parcial como altamente riesgosa, es quedarse a ver un solo árbol y no ser testigo de la majestuosidad del bosque completo. Si te has quedado con la idea de que coaching sirve solo para lograr objetivos y te alineas a ella, te tengo noticias: ¡Has caído en la trampa! Al tomar prestados conceptos y utilizarlos sin cuestionarlos ni entender sus fundamentos éticos y filosóficos, sus propósitos ni sus beneficios prácticos, te convierten en una víctima del conformismo, un mercenario de la razón humana, un cómplice de plagio corriendo el riesgo de ser exhibido como un simple repetidor, despreciando la invitación del filósofo alemán Immanuel Kant que promulgaba sapere aude*****.
¿Qué es entonces lo que en esencia diferencia al coaching de cualquier otra disciplina enfocada a la persona? Algunos dirán, por la idea tristemente expandida y generalizada, que coaching es una asignatura meramente motivacional, otros argumentarán que es una recopilación de técnicas terapéuticas y enseñanzas orientadas a destrezas conversacionales (o del lenguaje) y por último habrá quienes sostengan que es todo un estilo de vida, tratando de explicar que “una vez que cuentas con algún par de certificaciones oficiales te conviertes en coach de tiempo completo”, en un ayudador para que las personas puedan transformarse en quienes pueden llegar a ser gracias a tu intervención como conferencista, tallerista o facilitador de cursos abiertos además de las charlas uno a uno. Respuesta: Ninguna de estas tres opciones son veraces.
En realidad, la gran diferencia entre cualquier proceso de ayuda y la profesión del coaching está basada en su epistemología y metodología. Solo existe una propuesta en todo el mundo que provee bases sólidas que fundamentan la provocación de la sabiduría innata que reside en nuestro interior, esta es la propuesta de la no directividad.

***** Locución latina que significa «atrévete a saber»; también suele interpretarse como «ten el valor de usar tu propia razón».http://www.aiete.net/2016/10/dimidium-facti-qui-coepit-habet-sapere-aude-incipe/

4. Llevando el coaching no directivo al universo de los deportes

Si eres deportista, has practicado algún deporte o si tienes en mente a alguien que admires ejecutando cualquier disciplina deportiva, te invito a que te coloques en su posición como si fueras esa persona. Recordarás algún momento en el que, mientras te encontrabas dentro del campo de juego supiste resolver una situación apremiante y complicada de tal manera que dio el resultado que tu y tu equipo esperaban: quizás diste el pase preciso y exacto que dejaba a tu compañero en una posición inigualable para marcar el gol, a lo mejor pusiste la pelota en la esquina de la superficie de tierra roja batida resultando en inalcanzable para la raqueta de tu oponente, probablemente te elevaste en el aire detrás de la línea para encestar esos tres puntos o simplemente golpeaste con tal fuerza que la pelota se perdió de vista haciéndote acreedor de pisar tranquilamente las 4 bases y lograr así la carrera del triunfo en la novena entrada. Lo interesante es que, desde afuera los compañeros, el cuerpo técnico, los aficionados y comentaristas pudieron haber observado en la destreza de tus movimientos una forma magistral de solucionar algo difícil y crear un desenlace simple y estético.
Ahora que, si yo preguntara ¿cómo fue que lo hiciste? te garantizo que en la respuesta encontraría frases relacionadas con: “el resultado está plagado de trabajo previo, horas de entrenamiento, concentración, motivación, manejo y perfeccionamiento de la técnica, estar al pendiente de mis emociones” entre muchas otras. Aunque la respuesta precisa no ha surgido, probablemente para resolver el CÓMO la respuesta sería algo así: “en realidad no lo sé con seguridad, no sé CÓMO con exactitud, solo sé que lo sentí, lo intuí, lo realicé y salió de maravilla…” ¿Cierto no?
Colocaré en este espacio, una brillante manifestación que nos comparte Andrés Iniesta relatando el gol que marca para que España se levantara con la copa del mundo el 11 de Julio del 2010 en Johannesburgo, Sudáfrica:

 

Cuando controlo la pelota, tengo la sensación de que se para el mundo. Si, sé que es difícil explicarlo. No sentí nada, solo silencio. El balón, la portería, yo… Un poco antes de que me pasen la pelota, doy un paso atrás para no caer en fuera de juego, pero lo hice por instinto, tu cuerpo se echa atrás casi de manera automática para evitar cualquier problema. Y luego… Después, el silencio. Hay que aguantar, aguardar el momento exacto para enganchar bien la pelota. Tú mandas en ese momento. Allí solo mandaba yo. El balón era la manzana de Newton. Yo, por tanto, era Newton. Solo tenía que esperar a que la ley de la gravedad hiciera bien su trabajo. Mandas porque controlas el movimiento, la altura, la velocidad del balón y, por supuesto, la altura de la pierna. En ese silencio eres el único que puede dominarlo todo. Mi intención era tirar más esquinado, para que no llegara el portero, pero me salió más centrado. Más fuerte, eso sí. No pienso demasiado en lo que voy a hacer. Cuando pienso, pierdo décimas de segundo y no me siento bien. Si piensas demasiado, igual fallas…

*******

Esos son precisamente los momentos brillantes, llenos de inspiración, cuando estamos inmersos en una atmósfera de disfrute, donde parece que el tiempo no existe y es posible percibir una alta energía, un sentimiento de gozo, una rara y profunda tranquilidad, es esa especie de salto cuántico hacia una zona donde se deja de pensar, una sensación similar a la de estar en el ojo de un huracán, el espacio donde la creatividad es catalizada por la combinación de conexiones neuronales y un conocimiento distinguido como implícito, supuesto o tácito: ¡magia pura!*******
El coaching ha surgido en la escena internacional desde aproximadamente veinte años antes del ocaso del milenio (1980´s) como una disciplina que comenzó a ganar terreno ante las variadas propuestas conocidas de acompañamiento psicológico y gracias a que el panorama internacional demandaba ideas de un ritmo similar al de la evolución de la tecnología cibernética. Sin embargo, de las tres grandes corrientes o escuelas que se jactan como “padres” del coaching (Escuela Sudamericana u Ontológica, Escuela Norteamericana o Utilitarista y la Escuela Europea o Humanista) solo una de ellas se sostiene bajo el emblema vital de la no transferencia, el cual y según todas las Instituciones Internacionales que avalan esta disciplina, debería ser el principio que fundamenta la distinción emblemática ante cualquier otro estilo sistematizado de ayuda. Ten en cuenta que, si algún estilo de coaching pretende en su ejecución mostrar, enseñar, direccionar, asesorar o diagnosticar al usuario (individual o grupal), simplemente estará siendo parte de una proposición que ofrece más de lo mismo: ser un estilo terapéutico convencional o un típico proceso de asesoramiento basado en la transferencia de información.


En términos del deporte, desde los albores del año 2000 y en las últimas dos décadas el coaching ha tenido cada vez mayor aproximación a los ejercitadores del cuerpo, la buena noticia es que está en un trayecto ascendente de aceptación por otorgar resultados satisfactorios en esta área. La cancha está dispuesta para que cualquier persona que practique cualquier tipo de deporte (desde edades tempranas) conozca los beneficios y metodología que el coaching propone, bajo la consigna de que no todo lo que brilla es oro, queriendo decir que no todo lo que se hace llamar coaching cumple con los lineamientos esenciales del respeto absoluto por las 3 facultades que nos hacen ser humanos a las que yo condenso en llamar tríada mágica:

Libresponsabilidad (Voluntad)

Consciencia (Introspección)

Creatividad (Imaginación)********

Si como organización, institución, equipo o individuo es tu expectativa el convertirte de ser practicante de actividades deportivas hacia ser atleta de alto rendimiento haciendo historia y devastar tus propios récords, la sugerencia inmediata más viable y ecuánime es conseguir el respaldo de un trabajo profesional, ético, congruente, inocuo, profundo y relevante al elegir la opción de la no directividad.

 

******Andrés Iniesta, La jugada de mi vida. Memorias. Andrés Iniesta, Ramon Besa y Marcos Lopez. Ed. Malpaso Ediciones.

*******Para descubrir como poner a trabajar tu magia te invito a visitar mi página web www.jaimemolins.com

 

********En el libro COACHING HUMANISTA especifico la tríada mágica en el capítulo “Devela la magia” https://www.amazon.com.mx/Coaching-Humanista-Fundamentos-aplicaciones-herramientas-ebook/dp/B07316VMGP/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1499715013&sr=8-1&keywords=libros+coaching+humanista

5. ¿Qué puede esperar un deportista de un proceso de ayuda basado en coaching no directivo?

  1. Una profunda, clara y constante toma de consciencia acerca de las metas, anhelos, deseos, aspiraciones y ambiciones en el corto, mediano y largo plazos tanto para él como para todo su entorno en términos de rendimiento dentro y fuera del campo.
  2. Una grata experiencia de acompañamiento sin ningún tipo de diagnóstico externo previo ni durante el recorrido, fomentado por la fenomenología en la escucha provocando un mejor autoconocimiento, fortaleciendo la automotivación y generando un aumento gradual en los niveles de autoconfianza en todas las áreas de su vida.
  3. Aviva la autenticidad, el carácter y la actitud de liderazgo impulsando una fuerte determinación en la toma de decisiones al conocer de manera lúcida aquellos valores y principios que fundamentan sus motivos, razones y propósitos en los actos cotidianos.
  4. Promueve una personalidad asertiva, responsable, profesional y proactiva.
  5. Favorece la inteligencia emocional y genera nuevas conexiones neuronales para una mejor gestión de los sentimientos e impulsos durante la competencia.

 

La ejecución de la propuesta Humanista no directiva garantiza un desarrollo inigualable y extraordinario de aquellas 3 facultades (tríada mágica) sirviendo de trampolín para que, esa zona mágica que está en lo profundo de la piscina pueda visitarse y descubrirse de manera habitual. Dejar salir a escena ese brillo de manera imperiosa e irreversible solo depende de encontrar la catapulta para dar el salto.

El escritor y novelista inglés Charles Dickens decía que “nunca sabremos si no lo intentamos”, por lo que, aprovechando esta última metáfora, te propongo imaginar: si los jueces que se dieron cita a esa alberca en la que vas a zambullirte solo tuvieran cartulinas con el número 10 impreso por detrás ¿qué es lo que esperas para lanzarte y demostrar que, más allá del resultado de ganar o perder, fuiste hecho para grandes cosas?

 

Si quieres saber más visita su página web www.jaimemolins.com o también podrás encontrarlo en Facebook o Twitter .

 


 

 

By |2017-11-07T15:56:09+02:00noviembre 7th, 2017|Formación|0 Comments

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